Llegue a Santiago provinciano y Martin Rivas,
salió mi encuentro en el metro las gallinas.
Bueno, no soy de provincia originalmente pero si he vivido por lo menos seis años fuera de Santiago de Chile, y la primera vez que escuche este tema del gran Manuel García pensé que me acompañaría en este momento. Y más aún mis amigos y compañeros que si son de provincia y también llegan a su primer año de universidad.
Fuera de todo lo que te dicen que la universidad es todo nuevo y difícil ( siendo que lo mismo decían de media o el instituto) y que hay que tener cuidado en "aquella maligna cuidad" uno esté feliz o cagado de miedo quiere vivir esa experiencia y hasta el más estúpido entiende que va a algo serio, así que soy del grupo que piensa que decir a cada rato que uno se cuide es completamente innecesario porque lo sabemos y el que algo pase es algo muy al azar.
Claro ejemplo son los padres que están en los extremos y el centro. Aquellos que te dejan con tus cosas y se van inmediatamente, por el contrario los que faltan que te acompañen el primer día a clases y te saquen fotos antes de que se vayan, o los que se quedan un día a asegurarse de que este todo en orden y te dejan cinco días para que te acostumbres al nuevo ritmo.
Para qué mencionar las llamadas. Los que te llaman más de una vez al día, los que te llaman antes de dormir y los que se dan más de treinta y seis horas para recordar que tienes teléfono.
Y los padres que te hablan de tus viajes de cortesía para verlos. Algunos quieres todas las semanas, otros cada dos tres semanas y los menos fríos que te piden visita mensual. A los que les toque que no les pidan fecha, no se sientan mal, me gustaría estar en su lugar.
Nosotros mismos que nunca estamos completamente de acuerdo con los atravesados comportamientos de nuestros progenitores, pensamos en el fantástico mundo que se nos viene. Y no solamente los que estudian en Santiago si no que en todos los casos. Clases que nos van a gustar, horas de biblioteca para terminar fotocopiando y fotocopiando, horas libres que piensas en hacer nada y terminas haciendo todo, profesores buenos y malos, para dejar al final la siempre tan querida reunión con amigos. Con los que puedes seguir hablando de la u sin que te destroce de la misma manera que cuando lo hablas con otra persona.
Espero haces nuevas amistades de donde sean y no olvidar a los que han estado desde hace un buen rato.
Espero que mis padres comprendan cuando simplemente me de un ataque de incomodidades que me compliquen verlos.
Espero que a mi y a todos los que quiero nos vaya bien en todo lo que estemos haciendo.
Que el 2012 aparte de las injusticias en temas como Aysén, Estudiantes, reconstrucción y los luchadores mapuches, nos sea útil para que nosotros mismos tratemos con la misma actitud al que tiene más como al que tiene menos (y dentro de lo posible ayudarlo) y asi seamos mejores.
Ahora a ver no más como nos funcionará esto. Saludos a los que leen.

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